viernes, 14 de enero de 2011




Aquel que ha naufragado entre mares negros tendrá que preparase para el frió. Necesitara el impulso necesario para crear el calor propio que le hará sobrevivir a la nieve y el hielo. Si el naufragio es voluntario, llegara un momento en que se le presente un iceberg donde podrá posarse a yacer y prepararse para la hipotermia final. Si su instinto vital es terco y fuerte intentara sobrevivir a las bajas temperaturas, tratara de cazar y devorar, de apropiarse de otros calores y construir nuevos refugios. Si su fuerza vital ha disminuido solo buscara un sitio donde acampar por última vez y encontrar la zona adecuada para la agonía. Mientras llega el frió brutal que habrá de extinguirlo, tendrá la llama que lo mantendrá un tiempo con vida, su problema será hallar el combustible para atizar el fuego cada hora que pase en aquel frió y hostil lugar.

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